Editorial [No.20]

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Alpie, Editorial

 

 

Irving Conde

Fotografía: Irving Conde

Fotografía: Irving Conde
Escrito por: Fernando Vázquez Rosas y Yussif Magaña Salazar

Siempre me he preguntado, ¿por qué Al pie de la letra? Me recuerda mucho a un poema de Rosario Castellanos con el mismo nombre que leí durante vacaciones. ¿Lo has leído?, creo que de él podría rescatar unos versos que me parecen adecuados (aunque tal vez sea sólo para mí): “La humedad germinal se escribe, sin embargo, /en la celeste página de las constelaciones.” ¿Podríamos acaso decir que en este número encontraremos eso, el todo como una “celeste página de las constelaciones”, o acaso hay más dentro de este número veinte? Lo cual me lleva a otra situación, y esa es que veinte números no vienen de a gratis. De los anteriores rescato muchas cosas. Hay uno (poco recuerdo el número, las desventajas de tener mala memoria) en donde se encuentra plantado un texto de Cervera, sobre un hombre que se enamora de una grieta. O acaso otro más reciente en donde, a raíz de los acontecimientos de la noche del 26 de Septiembre, se tiñó la revista con tinta de esperanza.

»Hoy, que tenemos el honor de las primeras palabras, ¿qué habremos de decir a los lectores curiosos que se asomen por estas páginas?

— No sabría si realmente les pudiéramos decir algo. La mente humana siempre se mantiene en estado nebuloso. Vemos en la escritura lo que recordamos, fragmentos de nuestra memoria que se comportan como espejos del pensamiento. Al mismo tiempo, existe la promesa de lo nuevo, aquel conocimiento sin descubrir que nos permite pasar las páginas de una en una. Creo que seremos cómplices de divagaciones mentales, creadores que invitan a la creación de los individuos. Siendo todo ser humano empírico en naturaleza, tomaremos como materia prima la melancolía y la nostalgia para traer formas nuevas en el pensamiento de nuestros lectores.

»Lo que habría de contener este número es en cierta medida, lo que nos puedan ofrecer los lectores.

— Me gusta eso y concuerdo contigo. La revista no la hacemos nosotros, sino que somos, tal vez, un instrumento de una persona o varias, que intentan comunicarse consigo mismo. En ese sentido de la revista puede esperar uno un espejo, o el reflejo de éste. Quizá por eso me guste que no haya un tema en particular en este número, pero ahora de nuevo, ¿lo habrá? Creo que eso ya será el trabajo del lector, tejer sombras o realidades entre poemas en forma de oraciones y cartas dedicadas a su no-destinatario.

»Por cierto, hablemos de los estudiantes, o mejor aún, del estudiante. Dado que la revista está hecha para ellos y por ellos, y tú y yo entramos en alguna de estas dos categorías, dime, ¿qué se siente ser estudiante?

— Para mí, es estrictamente un ámbito familiar. Toda la educación de mi vida se ha dado en esta institución. Nunca llegué a ser un estudiante con alta disciplina y de corte ejemplar, pero no se me negó la oportunidad de crearme una identidad a partir de los valores de la Escuela Modelo. Para los demás, son cuestiones diversas, algunos se sentirán bien y otros no. Algo que no se puede negar, sin embargo, es que los estudiantes siempre tendrán en su naturaleza algún carácter revolucionario. La búsqueda de conocimientos siempre se encuentra arraigada a una crítica y mejora de los mismos. A su vez, nunca nos encontramos impermeables a las condiciones externas que usualmente son de corte social y político. Para profundizar en esto, me gustaría preguntarte ¿cómo consideras que afecta el entorno político-social a nosotros los estudiantes?, sobre todo ahondando en el descontento por la situación actual de nuestro país.

— Había un texto de Octavio Paz –poco recuerdo la fuente–, donde decía que la figura del estudiante es la figura también de una transición. Es quien vive el presente mientras que una persona adulta vive en un futuro, es decir, con el empleo viene también un fin inconsciente: trabajar para llegar a descansar, disfrutar de la vida. El estudiante en cambio, si bien tiene una vaga idea del futuro, su entorno es más el del ahora, por eso es más propenso a toda esta tormenta social. No es en vano, creo yo, que estos dos movimientos (2 de Octubre y 26 de Septiembre) tengan como persona al estudiante.

»Actualmente estudiar es también estar en un limbo, partes de la sociedad, pero a la misma vez ésta te rechaza. No puedes publicar algo sin haberte ganado antes un lugar o un reconocimiento. Y lo mismo pasa en el campo laboral, piden una experiencia que a duras penas puede uno generar. Por eso espacios como esta revista son algo raro, dar la voz a los estudiantes, dar también la cara y una página en blanco para que hablen.

»Creo que el espacio se va acabando, ¿algún pensamiento final antes de que los lectores pasen de página?

— Solamente desearles a nuestros lectores lo mejor, ojalá encuentren en las páginas de esta publicación alivio y plenitud en su pensamiento.

— Vale, creo pertinente cerrar con el principio, los versos de Rosario que de lejos se escuchan: “He aquí la obra, el libro/ Duerma mi día último a su sombra.” Que el lector advierta las palabras y goce también de ellas.

(Por cierto, lector, nosotros no somos los de la foto…)

No.20
No. 20
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Escrito por

Revista de Literatura, Arte y Humanidades editada por la Escuela de Humanidades de la Universidad Modelo. Ha publicando periódicamente del 2002 a la fecha.

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