Iñárritu después del 2010: De México para el mundo

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Alpie, Reseña | Opinión

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Escrito por: Oscaris Guevara

Alejandro González Iñárritu es un director de cine mexicano que se caracteriza por haber participado en grandes producciones con las cuales ha resultado ganador de los Premios Óscar, Globos de oro, el Festival de Cannes, entre otros, recibiendo así un amplio reconocimiento en el panorama cinematográfico de la actualidad.

            Del trabajo de Iñárritu es importante destacar sus trabajos de radio y televisión, además de sus cortometrajes y largometrajes, de Amores perros (2000) hasta The revenant (2015), películas que le han dado prestigio y han marcado un antes y un después de la forma en la que se veía el cine mexicano. Desde 2010, año en el que se estrenó Biutiful, ha mostrado dos obras que representan un cambio de temática y que se centran en un modo de historia diferente, bien sea por los cambios que se fueron dando en su equipo de producción, dejando de trabajar con Guillermo Arriaga y experimentando nuevos recursos, como su actual y característico “plano secuencia”.

Los concurridos pasillos de la Universidad Modelo, donde apenas son audibles los propios pensamientos y el aire se perfuma con el humo de cigarrillos; la oficina silenciosa, en la que solo se escuchan tecleos y la conversación de una llamada entrante; la biblioteca Manuel Cepeda Peraza, llena de escombros en su interior; y una sala con poco que aportar fueron los lugares en los que conversé con los entrevistados sobre Alejandro G. Iñárritu y sus últimas dos producciones cinematográficas. Todos con opiniones diferentes y con una forma distinta de verlo.

Cuando se escucha sobre González Iñárritu en la actualidad se perciben distintas perspectivas, pensando en México, los comerciales de Canal 5, en Leonardo Dicaprio, un director mexicano, y ganador de Oscares que no terminó la carrera de comunicación. Su trayectoria y su evolución de locutor en WFM a guionista y director representan algo de gran magnitud, no sólo para él como individuo con formas de llegar a grandes cantidades de personas a través de los medios, sino para el cine mexicano y latinoamericano, ganando reconocimientos de alta categoría en el mundo del espectáculo.

“Es un nombre que está muy a la alza. Es una figura muy visible y esto lo ha ayudado para discutir algunos temas respecto a México”, señala María de Lourdes Pérez, egresada de la Licenciatura en Comunicación, y agrega: “Se convierte a sí mismo en un representante no autorizado de toda la cuestión cultural de México. Habla del tema de la inseguridad y opina sobre el presidente, no está facultado, pero está en una posición privilegiada y muestra otro aspecto del mexicano y de su potencial cultural, que logra o que tiene la calidad como para entrar (a la industria cultural estadounidense) aunque la mayor parte de la gente con la que trabaje no sea mexicana sino que forma parte de un circuito comercial completamente distinto”.

Durante los últimos años ha trabajado en producciones cinematográficas que distan de lo que el público estaba acostumbrado a ver de su lado. “El único cambio importante en su filmografía ha sido Birdman, después con la atención que ganó con las anteriores películas como 21 gramos, Babel y demás, en realidad con Birdman hizo algo completamente distinto, no es la misma estructura de las historias que convergen en un punto como fue la fórmula que le funcionó en Amores Perros y fue gastando en las siguientes películas”.

Iñárritu da el paso de la industria del cine mexicano nacional al internacional, de modo que su trabajo llega diferentes partes del mundo. Estar en este sistema le ha permitido trabajar con diferentes personalidades del panorama actoral y por lo tanto obtiene mayor visibilidad. “Está en un circuito que tiene un mayor radio de alcance de difusión. No deja de ser comercial pero le da mayor notoriedad, es un director de origen mexicano que ha logrado saltar. No podemos decir que es un cineasta mexicano que está produciendo para la industria de México porque no lo está haciendo, está produciendo para otro circuito, pero sí le da visibilidad al trabajo de otros mexicanos que también están manejándose en el mismo”.

Ciertamente el trabajo de difusión es importante, mas los actores representan parte fundamental de la realización de la película, si bien es cierto que ninguno es indispensable, como comenta Valeria Moguel, estudiante de Lengua y Literatura Modernas, hay que considerar que se ven muchas veces como la presentación de la película. “Ciertamente le dan una entrada como a otro nivel, pero también creo que esa entrada es parte de su trabajo y de toda la gente que está detrás de él. Ellos también son parte de que se construya esa entrada. Que tenga personalidades también le da puntos extra”, señala Pablo Rojas, estudiante de Comunicación.

Aunque los comentarios varían entre buenos y malos sobre una película y otra, todos coinciden en el excelente trabajo de producción y edición que va más allá del argumento que puede o no entenderse. La banda sonora envolvente y la presentación a manera de plano secuencia se lleva el mérito en el caso de Birdman. Pablo Rojas, músico y estudiante de Comunicación destaca la línea de batería en esta película por su protagonismo y llevar el ritmo de las escenas.

En Birdman, se puede observar el cambio de Iñárritu: rompe con el modelo que venía utilizando desde antes con el guionista Guillermo Arriaga, para pasar a una nueva forma de contar historias que desarrolla con Emmanuel Lubezki en la fotografía. María de Lourdes Pérez expresa al respecto: “Lo que caracterizaba a Iñárritu era la estructura para contar las historias, así como está trabajando mucho con Emmanuel Lubezki, antes trabajaba mucho con un guionista, (Guillermo Arriaga), entonces el sello de su trabajo eran las múltiples historias que se contaban de forma paralela y que luego se unían en un mismo lugar, ese era el sello característico de Iñárritu, dejan de trabajar creativamente estos dos y el resultado es Birdman”.

Algunas de las críticas positivas fueron dirigidas a la aparición de Michael Keaton en la película: “porque al final, un poco la historia del personaje es su historia, él participa en las películas de Batman de Tim Burton y de alguna manera después de ese éxito también cae, no en lo que le sucede al personaje, sino que pasa mucho tiempo antes de que aparezca en películas importantes. Por la manera en la que está narrada y los juegos de cámara, siempre muy cerca del personaje, me parece una película muy bien hecha”, señaló José Castillo Baeza, escritor y profesor de Lengua y Literatura.

El plano secuencia que utiliza en ambas películas cabe aclarar que no es un plano secuencia propiamente, sino secuencias largas que se unen en diversos puntos y, debido al trabajo de producción, se logran las transiciones que dan la impresión de que está hecho en una sola toma.

De The Revenant, traducido como El Renacido, destaca su trama y su manera de narrar por medio de las características que alimentan el cine, que son la puesta en escena y la forma en la que se presentan las historias. “Es muy diferente de Birdman, la historia es importante, pero los panoramas son su prioridad”, comenta Valeria Moguel. En El Renacido, más allá de la forma en la que cuentan la historia por medio de esa vista de planos largos como en Birdman, destaca la naturaleza, donde se desarrollan los sucesos de gran relevancia.

José Castillo Baeza hace ver que es comparable que tanto el cine como la literatura tienen objetos en común y características que se unifican también por su valor artístico. “El sello de Iñárritu es la forma. Así como en literatura la forma es un aspecto que condiciona mucho el contenido, en el cine de Iñárritu mucho de lo que proyecta en las películas tiene que ver con el tratamiento discursivo que le da. Me parecen siempre fabulosos los juegos de luz y la fotografía. En Birdman hablábamos de la manera en la que narra con las cámaras, y esto yo creo que también está en El Renacido”.

Iñárritu evoca distintas perspectivas al final del día. Para los entrevistados aporta sueños, una aspiración, ánimo, esperanza, trabajo en equipo, talento e incluso una nueva forma de hacer cine dentro del canon, además de combinar calidad con entretenimiento. En su campo trabaja con distintas formas de ver el mundo, con distintas personas que le aportan algo a sus películas a diferentes escalas y que enriquecen el proceso de realización, que se puede apreciar a medida que desarrolla su potencial creativo, donde se ve más una mejoría que un descenso en su producción cinematográfica que ya no se queda en México, sino que abrió sus puertas al público internacional.

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