Nota editorial

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No. Conmemorativo

Escrito por: María de Lourdes Pérez Cruz

 

Pensar lo humano es pensar en el ejercicio de la ficción, en el cómo y el para qué del primer relato contado y recontado a ese otro tan semejante, tan necesario. Yuval Noah Harari, al igual que muchos otros, ha buscado en los rastros de la historia de nuestra especie (en particular en su libro De animales a dioses) esos indicios que permitan ubicarnos en el momento en el que las primeras narraciones nos ayudaron a distanciarnos de lo natural, de lo animal, para caer en la cuenta de nuestra humanidad. De acuerdo con Harari, el lenguaje no sólo es una herramienta para comunicar información que nos ayude a sobrevivir el día a día o nos facilite el aglutinarnos vivir en grupo: “la ficción nos ha permitido no sólo imaginar cosas, sino hacerlo colectivamente”.

A lo largo de la historia humana, esas historias comunes que hemos construido y contado nos han ayudado a convencernos y des-convencernos de aquello que socialmente nos sitúa en un espacio y tiempo determinado, pero también las tecnologías y los dispositivos en los que estás narraciones se materializan han reconfigurado los textos que las contienen.

Jorge Drexler, al igual que pensadores como Roger Chartier, Peter Burke o los
teóricos de la Ecología Mediática, se ha preguntado por las ficciones que compartirnos día
a día:

Que viva la telefonía
En todas sus variantes
[…] Perdonen que insista
En elogiar las telecomunicaciones
Aunque todos creen
Que han inventado algo
Y siguen siendo
Las mismas
Las canciones
Benditos los rollos de papiro
Benditas servilletas de los bares
Que han guardado
Idénticos suspiros
Desde el Cantar
De los cantares.

¿De verdad serán “las mismas / las canciones”, las mismas las historias que nos hemos contado una y otra vez, sin importar la tecnología o dispositivo? Es interesante en la letra de la canción de Drexler, donde el elogio a la telefonía se convierte en una reflexión interesante sobre la forma en la que imaginamos individualmente; “pasan milenios / cambian los nombres de los amantes, / cambia el atuendo / pero el mensaje sigue siendo” el mismo, aparentemente, ese que nos inserta en las ficciones que imaginamos en grupo. Sin embargo, en ese rápido recorrido por las tecnologías y los dispositivos narrativos en la letra de la canción, es necesario aclarar que tanto el texto como la lectura son elementos dinámicos a lo largo de la historia humana. De acuerdo con la propuesta de Chartier, es necesario hablar del texto y de las formas en las que produce sentido (tecnologías de escritura, dispositivos); y hablar de la lectura, de entenderla como “una práctica encarnada en gestos, espacios y costumbres” en la que es posible encontrar series de contrastes (como la de alfabetizado-analfabeta) que no agotan las diferencias en esta relación con lo escrito.

A final de cuentas, quienes pueden leer un texto no lo leen de la misma manera. ¿Nos contamos las mimas historias? ¿Transmitimos el mismo mensaje? ¿Somos nosotros los mismos hombres y mujeres en todas las épocas para leer y escribir estas ficciones colectivas e individuales? ¿Imaginamos juntos? Me parece que, en el ejercicio de la ficción, en su amplio espectro conceptual, está la respuesta a estas preguntas. No hay mejor muestra de nuestra condición humana que esta necesidad de imaginar para crear; y ahí la literatura ha encontrado un lugar propio como texto para continuar escribiendo y leyendo las narraciones, las historias, los relatos y los mitos que ha circulado a lo largo del tiempo.

Y es así que, gracias a la literatura, nos encontramos aquí, 15 años y 21 números impresos después. Al Pie de la Letra es un proyecto de revista de literatura, arte y humanidades que surge de esta necesidad obligada de imaginar. Tal y como se publicó en elprimer texto editorial impreso, el cual está sin firmar:

Al pie de la letra aparece a la luz con el propósito de establecer un ámbito de comunicación, un espacio de recreación, entre quienes integran la Escuela de Letras (especialización y licenciatura) de la Universidad Modelo, y los lectores interesadosen una literatura que está naciendo. Quienes conforman este grupo creen apasionadamente que la creación y el estudio de la literatura son un fenómeno importante cuya ausencia puede conducir, a los grupos humanos, a un desierto
donde finalmente nada tiene significación alguna.

T. S. Eliot decía que cada generación tiene que volver a revisar su tradición, para valorizarla de acuerdo a sus ideas y el nivel alcanzado por la cultura de su propio tiempo. En nuestro caso reconocemos que la tradición literaria que nos sustenta no sólo está compuesta por la literatura de Yucatán sino, también, por todo lo escrito en Hispanoamérica y en los ámbitos universales de cada lengua. […]

Del asombro y el amor, pero también del conocimiento riguroso, nace un sentido de responsabilidad: queremos escribir para una comunidad de lectores […]; tenemos cosas qué decir y deseamos decirlas a través de estas páginas. Y la responsabilidad, en literatura, se asume escribiendo, diciendo, leyendo críticamente, desde, sobre y nuestra tradición más viva. (Editorial no.1)

A lo largo de quince años este proyecto, iniciado por un puñado de alumnos y profesores de la Licenciatura en Letras Hispánicas, se ha interesado por sacar del aula las reflexiones sobre las tradiciones literarias. Número a número, cada generación al frente de la revista hizo una lectura propia, acorde a sus recursos y al tiempo que le tocó vivir, de la cual derivó la redacción de nuevas narraciones. Hay una estrecha relación entre los mundos de lectura y escritura alrededor de las tradiciones literarias que se han vivido en la Escuela de Humanidades a través de sus programas formativos, primero con Letras Hispánicas y ahora con Lengua y Literatura Modernas.

El reto y la responsabilidad de la actual generación al frente de la revista ha sido la de apoyarse de los dispositivos narrativos actuales, pero sobre todo la de defender este espacio único: un dispositivo en forma de revista impresa-electrónica, donde los relevos generacionales literarios en la ciudad de Mérida presenten esas primeras reflexiones, esas primeras narraciones fruto de lo que imaginan colectiva e individualmente, que compartan “los fuegos propios –quizás pequeñas llamas- para contribuir a que en Yucatán no predomine el silencio y se propague el amos a las letras del espíritu” (Editorial no. 1) .

Este número conmemorativo es un esfuerzo por poner en común a quienes han formado parte del proyecto, ya sea desde la gestión, la dirección y gestión editorial. También se ha reunido a alumnos (ahora egresados) y profesores de nuestros programas de literatura. Hay también espacio para nuevos agentes que hacen lo propio con la literatura en otros dispositivos y proyectos. En las siguientes páginas hay una reflexión actual y con relación a lo pasado sobre la literatura, sobre las ficciones y lo que imaginamos como comunidad. Se reflexiona sobre el trabajo de creación, el análisis, la educación, la industria y la promoción literaria. Si pensar en lo humano es pensar en el ejercicio de la ficción, ¡qué viva la ficción, lo narrativo, en todas sus variantes!

 

María de Lourdes Pérez Cruz
Coordinadora Editorial.

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