
Fotografía: Biodiversity Heritagey | Dominio Público.
Escrito por: Irma Torregrosa
Dos personas esperan, sin mirarse,
el cambio de luces del semáforo.
A sus pies, en las rejillas de la coladera,
hay un pájaro muerto desde hace algunas horas.
A sus pies, el plumaje azul de un kau
todavía destella — o será solamente
el reflejo de los faros
que golpean su negrura.
Han pasado varias horas
y nadie lo mira.
No hay mayor ceremonia
para un ave muerta en la orilla de la escarpa,
aunque sus plumas aún sostengan
los matices de la noche
que no termina de llegar.