
Fotografía: Library of Congress | Dominio Público
Escrito por: Alexis Álvarez
Llovió como nunca. Fernando mira aquel espectáculo desde una perspectiva diferente, con la cara húmeda. Flotan los muebles menos pesados; toda la casa está llena de agua. Observa los cuadros desteñidos y otros enseres que cuelgan de la pared, todo arrasado por una furia mojada. Siente la piel fría y pegajosa de una rana que nada debajo de él. Con los pies desnudos y la cara llena de moretones, no sabe por qué tiene los brazos abiertos como quien espera un abrazo, que no llega, mientras flota a la deriva.