Dios, conviérteme en una flor

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Alpie, Letras de Agua

Fotografía por: Sophina Gordon | The British Library Archive | Dominio Público
Escrito por: Josshua Tenoch Martínez Ortiz

 

Todo dios pierde siempre su criatura.
Toda criatura se cree autora de su dios.
Ulalume González de León, Plagios.

I
¿A dónde se fue
la verdad de mi cuerpo?
Hoguera del espíritu;
espina dorsal del mundo. 

 

II
Yo había amado a otros hombres,
ninguno se te parecía;
me habías mirado más allá del género,
lejos del sexo.
Hiciste del lenguaje una cadena;
me envolviste en ella.
Resignificaste cada letra,
distribuiste la palabra
por todo mi cuerpo:
me pintaste azul,
salí del gris
y me uniste a ti;
(me habías vuelto real)
otra vez el Hombre
“descubriendo”
y
             significando
LA OTREDAD.

 

III
Besabas mi cuerpo sin asco.
Llevabas tu lengua a zonas
que yo no soportaba tocar.
Me reconocías humano—

Te amo,
Te adoro,
Te nombro,
Te delineo,
Te dibujo,
Te pinto,
Te pronuncio.
Mi Medea con verga.

Rodeabas mis estrías con tus labios,
lamías el vello de mis piernas
y besabas con parsimonia
las marcas de acné.
Degustabas mi triple
formidad.
La persona pronunciada
dotada de humanidad;
yo era tu creación.

 

IV
Quiéreme el cuerpo
con su resequedad
de lagarto.
Quiéreme la boca
con su suciedad
y bacterias.
Quiéreme el ano
y su proyección
de vacío sin fondo.
Quiéreme las entrañas,
y su deformidad
curvada a la ingestión y
digestión de emociones
ingeridas en ansiedad.
Quiéreme la feminidad,
el manierismo, lo torcida,
lo chueca, lo puta.
Quiéreme, quiéreme,
quiéreme, por favor,
quiéreme.
Nadie, nada, no, nunca.

 

V
Jasón,
no puedo
escapar
a la sangre
        de mi madre.

Hay
agonía
en mis
venas:
       escasea la luz.

 

VI
Buscaba en ti
toda la masculinidad
que a mí me faltaba.

Tus hombros firmes,
la soltura de tu torso,
lo apretado de tu mandíbula
y el cansancio de tu mirada.

Repetía al patriarcado
y era capaz de llevarlo al límite
con tal de hacerte feliz,
repetía una historia ya conocida,
[desgastada,
me perdí entre las máscaras,
—estasis a la opacidad del cuerpo—.

Buscaba a un Hombre
y era un Hombre
lo que me dabas:

con la fuerza de tus puños,
la desfachatez de tu engaño
y la dureza de tu masculinidad
me preñaste de homonorma. 

 

VII
Disoluto en tu habitación,
me enredo
a la estática de tu cama.
Así, desnudo y vulnerable
me gustaría poder
[penetrarte,

y al hacerlo,
probar el ejercicio del poder.
¿Qué se sentiría penetrar a un macho?
¿Qué se sentirá adentrarse
a ese túnel caliente
y apretado de Hombre?

No lo sé, llevo al diablo en mi cuerpo;
soy un rayo de sol extraviado
a mitad de la noche.

 

VIII
La biología me había alcanzado
XY
XY
XY
Nunca XX,
No más allá del XY o XX,
no importaba que sucediera, XY
XY,
Mi cuerpo sería por siempre XY
XY,
       
Cambiarás al Género, pero nunca, nunca
       nunca, el sexo.
Reduccionista de mierda
Cis
Hegemónico
Transgénico
¿El sexo me había predestinado?
Los cromosomas besan y
lamen mi sexo, me susurran al oído:
Hombre
Hombre
Hombre.

 

IX
Jasón mío,
¿te acuerdas del coito de pronombres
sin consentimiento?

 

X
Soy una estrella de papel,
[desechable,
con la nada palpitando en la sien.
Mi corazón es una morgue
blandida en los trozos de tiempo
mutilado por un Dios olvidado.
Me nací a partir de luces negras,
graznando en un helecho palustre,
[somnoliento,
disolvente luz solar de un mes único.
La tristeza germinándome la losa
de mis pulmones floreados,
estrujando mi aliento monótono,
besando mi lengua raíz—
con delicado hábito, Lucifer,
mi amor,
polvo a la sombra de una polilla,
abre el infierno en mi cuerpo,
mis fisuras infernales—
denuncia herbosa y olvidada,
sílaba muerta
con un único deseo:
Dios, conviérteme en una flor.

 

XI
Te cantaba y te lamía
y te mordía y te chupaba
y te masticaba y te engullía
y te atragantaba
y te deshuesaba,
pero, estabas delimitado por
[palabras,
no eras, nunca habías sido:
yo te había inventado.

 

XII
Jasón, se redujo la distancia
del horizonte, la sombra y su
luz afluyen nervio a nervio
sobre tus alas caídas de muerto.

No. 24
No.24
no.24
no. 24

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