Hacer cosas con dibujos

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Alpie, Siluetra

Escrito por= Carlos A. Camargo Pinzón

Inicia una videollamada. Esa es la forma en la que Ernesto puede, desde hace dos años, comunicarse con las personas en este lado del Atlántico. El verano en Logroño, capital de La Rioja, es caluroso y vacío. En su alcoba, él escucha mis preguntas como tratando de contener la risa por el performance que está presenciando. Nuestra amistad está próxima a cumplir la mayoría de edad, pero hoy toca fingir que somos desconocidos: Ernesto, un artista reconocido; yo, un estudiante con preguntas.

¿Quién es Ernesto?

Ernesto “Neto” Medina nació en Mérida en enero de 1996. Es diseñador gráfico y cuenta con un máster en Ilustración y Cómic. Se dedica, cosa rara en estos tiempos, a lo que estudió: ilustración, cómic y diseño editorial. En el plano de la historieta, su obra habla de las crisis económicas del Siglo XX, la cultura underground, el indie pop y la irreverencia:

“Siendo hijo único de padres que trabajan, la televisión fue mi niñera. Todo lo que aprendí de niño y lo que me ayudó a decir ‘esto es interesante’ era ver MTV, los conteos de E! o VH1, las retrospectivas de artistas o películas. Estas son las influencias temáticas que me gustan. Los noventa son la era del cambio de la ‘monocultura’ hacia las ‘culturas específicas’ que nos deja el internet”. 

Ya en el plano de lo ilustrado, Neto menciona las caricaturas de Hannah-Barbera y las historietas que salían en la revista de Cartoon Network:

“A pesar de que personalmente no estoy muy interesado en el mundo de la animación, esta me ha influido mucho, porque fue lo primero que me enseñó que se podían hacer cosas con dibujos. Y aunque nunca he tenido interés por los cómics de superhéroes, en la revista de Cartoon Network siempre había un cómic sobre alguna caricatura que sí me interesaba”. 

Una mirada de nostalgia

Su cómic más conocido es Cosas Pasan, que se publicó de manera casi semanal entre 2016 y 2017 en el diario La Jornada Maya. En él se explora la vida de Lucy, una joven universitaria mexicana navegando los años 90. En este mismo universo se encuentra Diciembre 94 (Soslal / Bienal, 2019), una breve novela gráfica sobre la crisis económica de ese año. 

En 2021, con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), publica El huerto del silencio, donde explora la Mérida de los años 50 y los mitos que se crearon sobre la población china que se instaló en la ciudad a principios del siglo XX. En 2023 recibió la beca de Jóvenes Creadores del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (antes FONCA) para desarrollar el proyecto Las flores del mal, una novela gráfica sobre el mundo de la música underground de los años 80 en el D.F.

¿Realmente toda tu obra es una mirada de nostalgia?:

Lo que intento hacer en mi obra es, tal vez, un puente entre el pasado antes de nosotros y nuestro pasado. Enlazar el contexto de donde venimos, ver cómo ese contexto ha influenciado el presente y, al mismo tiempo, decir ‘no somos tan diferentes’. Hay cosas que siguen siendo válidas sin importar el tiempo que haya pasado. También permite evitar los tópicos comunes y el tipo de humor gráfico actual que está centrado en la modernidad”.

“Vinculado a la nostalgia, me gusta mucho el concepto del Zeitgeist, particularmente de México. Esta idea de estar ahí cuando pasan las cosas y el hype. De esas cosas tan potentes de las que siempre habla la gente, como el preguntar: ‘¿dónde estabas cuando escuchaste por primera vez Gasolina?’ Tener la oportunidad de reafirmar esos momentos culturales mexicanos y pensar en cómo nos han moldeado”.

Para Neto, la creación de un cómic muchas veces requiere de un proceso de “fermentar las ideas”. Esto, empero, depende de la extensión de la historieta, el tiempo de entrega y si vienen de una idea en particular:

Las tiras semanales no permitían tanto tiempo para pensar. Lo divertido es que te enseñan a ser observador y a trabajar el lenguaje narrativo del humor. En las tiras de comedia lo importante es el timing, la economía visual de las viñetas y dónde poner la punchline”

“En cambio, las novelas gráficas y los cómics largos responden a un tema muy específico de mi interés. Hay mucha investigación, que creo es algo que me gusta. Es empaparme completamente de lo que quiero transmitir y buscar referencias de todo tipo: audiovisuales, imágenes, fotos. Y, no sé, dejar que la idea se trabaje un poco en segundo plano”.

Con respecto a la ilustración, Ernesto se dedica a ella de manera freelance:

Digo, hago ilustraciones para mí, que generalmente son un terreno de experimentación y de ponerme retos similares a lo que me gustaría hacer en un plano real. Pero, a final de cuentas, la ilustración requiere que pienses en el tema y en lo que realmente está buscando el cliente, en el medio de publicación, en los materiales, recursos gráficos y estética que tiene dicho medio”. 

Hacer ilustración me ha permitido variar lo que llamaríamos ‘mi estilo’. La oportunidad de probar cosas nuevas, de no amarrarme a una manera específica”.

Explorar nuevos estilos

A nivel técnico, Ernesto inició su camino en el mundo del papel:

No hay nada más intuitivo que agarrar el lápiz y dibujar. Luego se le van poniendo capas de complejidad que implican refinar el proceso”.

Un elemento muy significativo de su estilo es el uso del blanco y negro, común por la técnica y la practicidad al momento de imprimir sus autoediciones. Sin embargo, Neto reconoce que su obra careció de color mucho tiempo por ser un poco ignorante de la teoría del color y de cómo colorear de manera armónica”. 

A partir de la publicación de El huerto del silencio, Neto comienza a utilizar medios digitales de manera más frecuente, debido a la capacidad de las deadlines para hacernos prescindir de lo inútil:

Durante mucho tiempo no usé la computadora, salvo para colorear de la manera más burda posible. Esto comenzó a cambiar por el proyecto del PECDA, pues me lancé a trabajar mucho más con iPad. Creo que me permite experimentar más. Tal vez este medio del pincel y de la tinta, y el blanco y negro está muy bien, tengo mis referentes y he mejorado en ella, pero también siento que no se presta demasiado a intentar cosas radicalmente nuevas; el mundo digital, en cambio, me ha permitido explorar nuevos estilos, nuevos acabados e incluso he aprendido a colorear”.

“La escena del cómic alternativo americano de los 90 fue mi entrada a la manera de hacer cómic como la concibo hoy en día. Los nombres que siempre digo que me marcaron fueron Daniel Clowes, Adrian Tomine, la manera de narrar de Jillian Tamaki que me parece espectacular. También está este autor español, Juanjo Sáez, que es un ejemplo perfecto del poder transmitir más allá de sus dibujos porque dibuja deliberadamente feo pero sus historias tienen feeling y eso es lo que importa”.

Hacer arte

Antes de concluir la llamada, le lanzo a Ernesto una pregunta con trampa: ¿qué es esa cosa que te hace sentir como que estás yendo por el camino correcto?

“Lo que hace que a veces valga la pena es simplemente ser capaz de transmitir lo que realmente quieres transmitir. Es saber que quieres decir algo y elegir hacerlo. Yo creo que todos tenemos una especie de mundo interior y es decisión de cada uno hacerlo crecer. Y no sé, creo que lo que tenemos a nuestro favor como creadores es la oportunidad perfecta para hablar de lo que queramos. ¿Te gusta la música indie española? ¿Te interesa el underground mexicano de los 80? ¡Haz una historia sobre eso! Nos podemos sorprender por crear cosas inusuales o ‘raras’ pero le estamos dando un espacio a lo que nos gusta”.

“Tal vez eso y la emoción que causa terminar una página. Esos son los momentos que te hacen decir, aún con las dificultades y retos: no puedo concebir mi vida de otra manera”.

Los 45 minutos que te da el Zoom sin pagar terminaron, como si fuera a propósito, después de agradecerle a Neto por su tiempo. Es un ejercicio raro tener que mirar al amigo con el que escuchabas Café Tacvba saliendo de la secundaria con ojos de extraño, pero no deja de ser reconfortante saber que las semillas que viste sembrar ahora dan fruto. 

No. 24
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