
Ilustración por: Andrea Brito
Escrito por: Rubén Reyes
Porque este espacio remite al sortilegio del recuerdo y la esperanza, quiero compartir ahora un puñado de esa levedad que es el discurso de un tiempo nuestro:
La revista alpiedelaletra es fruto y expresión de un proyecto académico. Un día la Escuela Modelo decidió ser universidad, y al hacerlo sabía que se empeñaba en una aventura de universalismo. Este sueño de la inteligencia entrañaba una actitud gallarda en favor del espíritu del hombre, por la ciencia, las humanidades y el arte. Otra cosa hubiera significado mutilarnos la mirada y el futuro.
Desde una orilla elemental del sueño decidimos conquistar la palabra: incorporar el estudio del lenguaje como herramienta del saber y expresión de la experiencia humana. Nació entonces el proyecto vanguardista de ofrecer programas universitarios de letras con un Diplomado en Literatura Latinoamericana y la Especialización en Letras Contemporáneas de México y el Caribe, primer postgrado de literatura en Yucatán. En el año 2000 se creó la Escuela de Humanidades con las Licenciaturas en Letras Hispánicas (actualmente en Lengua y Literatura Modernas), la Licenciatura en Comunicación y varios postgrados.
A la Escuela de Humanidades le tocaba como algo inherente de su quehacer el cimentar el perfil humanista y realizar un aspecto medular de la misión de la Universidad Modelo: contribuir a forjar una comunidad de cultura. Y puesto que la cultura es, en esencia, acto y obra de todos, esta casa de estudios no podría cumplir su razón de ser si no fuese un espacio abierto, una casa para todos.
En la escuela asumimos que la comunicación y la literatura son arenas de una misma arcilla: una enseña a expresar para comunicar y la otra a comunicar al expresarse. Será porque en el fondo queremos hacer que la palabra sea un instrumento de diálogo y de convivencia en la paz; que sus significados vibren en la atmósfera y ayuden a la sociedad florecer.
Con dicha intención, como órgano de estudiantes abierto a la comunidad universitaria y cultural, surgió nuestra revista para impulsar una práctica de vuelo y de semilla. A sus páginas −impresas y digitales− que se reconocen como un espacio de encuentro entre la literatura, el arte y la comunicación, hemos estado convocados todos para reunirnos al pie de la letra.
Al llegar a este número conmemorativo del XX aniversario de la apertura de los estudios de literatura en la Escuela de Humanidades, se puede constatar que la revista alpiedelaletra ha trazado un camino. No sólo el haber conseguido una permanencia duradera, que es motivo de alegría, sino sobre todo, haberse ido tornando cada vez más en un foro universitario de jóvenes creadores, cuya presencia se manifiesta de manera libre en su forma y contenidos.
El recorrido de esta revista durante ese espacio de tiempo muestra que tiene atrás una trayectoria, lo cual por cierto no es común en nuestro ámbito. Cuando la idea del sueño la incubó en la imaginación, la entendimos como un espacio abierto para la palabra; al sacar sus hojas al aire, soñamos con la idea de que se reforestaran continuamente a la luz del día. De entonces a este momento, la participación de muchas miradas y manos en el surco al pie de la letra ha producido un amplio conjunto de frutos atractivos, frescos e interesantes, que dejan testimonio claro de un tenaz esfuerzo compartido.
Ahora alpiedelaletra tiene ya un sitio propio en la arena de la creación y difusión cultural, la literatura, el arte y la comunicación en Mérida.
Como instrumento de expresión y diálogo, la revista ha sido ante todo, flor visible de la presencia y el quehacer continuo de la Escuela de Humanidades y de la Universidad Modelo en su empeño por construir una comunidad de cultura. El hecho cardinal de que esta revista sea un instrumento polifónico de nuestros estudiantes, junto a otros jóvenes, es una señal firme que la perfila con una perspectiva de confianza.
La experiencia ha sido enriquecedora: como escuela, ahora tenemos la certeza de la memoria, el placer de un fruto propio y de saberes compartidos, y sobre todo el compromiso renovado con la palabra.
En estos días de confinamiento y distanciamiento personal por la pandemia del COVID-19, congregados en el nombre de la fuerza y la hermosura de la imaginación, los invitamos nuevamente a compartir este proyecto, de cada quién y de todos, para guarecernos del olvido y levantar la palabra al aire como recurso humano de solidaridad y de encuentro, por encima de los muros del aislamiento y silencio.