Anécdota

20 Años Literatura, Alpie, No. Conmemorativo

Ilustración por: Andrea Brito
Escrito por: Teté Mezquita

Llegué a la escuela de Humanidades de la Universidad Modelo gracias a la invitación de Rubén Reyes, motor y corazón del proyecto de la licenciatura, de la revista y de muchos más. Era el año 2001 y recién regresaba de vivir seis meses fuera de Mérida. Sin mayor preámbulo, sin jamás haber cruzado el umbral del entonces muy nuevo edificio, una tarde me encontré, en mi primera clase, con un grupo tan escueto como intenso: Addy Góngora, Italiby Herrera, Víctor Pavón: la primera generación de la licenciatura en letras. Recuerdo que, acostumbrada a las multitudes de la universidad pública, este auditorio de puntos suspensivos me dio más terror que el multicéfalo de las aulas matutinas.  

“¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a dar una clase así? Dos horas me parecían una eternidad: dos montañas de pánico escénico frente a esos seis ojos que me miraban… desde muy cerca. Tragué en seco. Detrás de sus lentes, Addy me veía –qué raro– con picardía. Y es que muy poco tiempo antes ya había sido mi alumna en la preparatoria. Aunque no la acompañé toda la licenciatura, tuve el gusto de ser su asesora de tesis y de estar en su examen de grado. Hoy es una profesional plena, de quien yo también aprendo muchísimo y de cuya amistad tengo el privilegio de gozar. 

Esa experiencia del grupo mínimo, de la clase sencilla, conversada, con más pausa que prisa, con aprendizaje compartido, se enlazó también de manera natural con la propuesta de tomar en mis manos la edición semestral de la revista Alpiedelaletra. De nuevo, una oportunidad de aprendizaje y encuentro, de trabajo con la comunidad modelista en pleno y también de satisfacción y emociones con la llegada de las esperadas presentaciones cuando un nuevo número salía a la luz. 

De una de ellas tengo el recuerdo particularmente entrañable de la organización concertada con Beatriz Rodríguez Guillermo, entonces coordinadora de la licenciatura. Las juntas previas con el equipo de estudiantes encargados de la publicación –entre ellos Raúl Pérez y Agustín Abreu– me permitieron conocer más de cerca a la Beatriz atenta, cuidadosa, paciente y siempre abierta a las ideas de los jóvenes. Gran ejemplo. A la revista Alpiedelaletra le estaré eternamente agradecida por aquel privilegio del espacio y el tiempo compartido con una de las poetas más sensibles del Yucatán contemporáneo y una de las profesoras de vocación más auténticas que he conocido; su palabra y su heredad permanecerán con nosotros para siempre.

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🏳️‍🌈💜💚🍉 lo personal también es político. comunicóloga, fotógrafa, escritora, diseñadora.