
Ilustración por: Andrea Brito
Escrito por: Sasil Sánchez Chan
Actualmente, la creación literaria producida en lenguas indígenas nos invita a repensar las implicaciones para su generación, e incluso en la definición misma de lo que significa literatura en lenguas indígenas. Esto se debe a que existen diversos estudios e investigaciones que van desde la descripción y sus características, hasta el análisis de los textos y sus autores.
Desde tiempos pasados, la tradición literaria en lenguas indígenas se caracterizó por tener elementos propios y característicos, que partían de la oralidad y que completaban el circuito escrito, además de que proponían estilos elaborados que salían del puño de personas con profesiones especializadas en la escritura y la redacción. Así mismo, precisaban cualidades literarias que no fueran definidas a partir de la lógica de los géneros literarios occidentales. Mientras que, por otro lado, surgieron ideas falsas respecto a la producción en lenguas originarias, como aquella que supone que estos no son idiomas escritos, sino que existen únicamente a través de la tradición oral. Sin embargo, la producción literaria en lenguas indígenas favorece retomar la perpetuidad de la palabra escrita desde sus principales agentes -pese a la pérdida histórica a la llegada de los españoles- y es una pluma que registra el pulso de pueblos latentes que plasman su ser en su narrativa y sus cantos líricos.
Si bien, las grafías utilizadas son las del alfabeto latino, con el paso del tiempo, la escritura y la creación en lenguas indígenas han tomado diversas sendas que sacan a flote núcleos indispensables y de grandes dimensiones para la construcción de la actual literatura en lenguas originarias. Con lo anterior surge la necesidad de analizar y comprender el haber de la misma puesto que, aún con toda la producción contemporánea, la diversidad tanto de los idiomas como de las figuras y formas, exponen otras opciones de creación. Así se crean otras formas de plasmar y exponer las letras desde el puño de autores de los diferentes idiomas que convergen en el territorio mexicano.
Por otra parte, la literatura en lenguas indígenas tiene otras aristas por las que es necesario transitar para poder comprender su importancia. Por lo tanto, en un análisis más profundo, se tendría que apuntar hacia el motor que impulsa la escritura de textos en esos idiomas que han sido minorizados por tantos años. ¿Qué sentido tiene la creación literaria en estas lenguas? La respuesta definitivamente toca puntos que no siempre se leen de manera explícita.
En un primer plano, tal vez habría que hablar del florecimiento de la producción escrita de las lenguas nacionales en las últimas décadas, la cual sugiere que existe una mayor cantidad de personas escribiendo en estos idiomas, aunque no signifique llanamente un auge en su uso. Mientras que, en un segundo plano, la creación de premios y la disposición de espacios en ferias, festivales o editoriales con enfoque a las lenguas indígenas aluden a la inclusión y posicionamiento en áreas en las que no siempre fueron consideradas, pero que, a su vez, obvian que existe una formación de escritores en esta disciplina y, por ende, lectores.
Pareciera entonces que estos esfuerzos son una gran contradicción; sin embargo, la exigencia que esto ha significado para quienes se han especializado en aquello denominado como literatura indígena, ha provocado la aparición de algunos bosquejos que apuntan hacia una estructura formativa y pertinente bajo el contexto de cada lengua y cultura originaria. Cabe mencionar que estas lenguas y culturas no necesariamente son compatibles una con otra, pese a que sí comparten la misma condición de discriminación. Bajo esa lógica, es importante recalcar que la producción literaria de cada lengua es tan diversa como única, puesto que, desde la particularidad de los escritores como agentes generadores de la intercomunicación entre el idioma y la pragmática, se debería tomar la referencia principal de la definición y la práctica de la misma.
A razón de este camino trazado por los mismos autores en las diferentes lenguas nacionales, es de gran relevancia considerar la sistematización de programas y currículas basadas en ámbitos y niveles que apuesten por la formación de escritores en lenguas indígenas. Desde luego, también se requiere que esto derive en mayor número de lectores y que en conjunto abonen a la redefinición, reestructuración y replanteamiento de cada una de ellas. Considerando las implicaciones de esa estructura, es igual de necesario que no sólo los hablantes o los pertenecientes a cada nación indígena conozcan dichos elementos, sino que también sea expuesta como conocimiento general y básico en aras del posicionamiento y estudio de la literatura en lenguas indígenas que necesariamente deberían incorporarse a los programas de literatura.