El ancho mar de la escritura

Deja un comentario
20 Años Literatura, Alpie, No. Conmemorativo

Ilustración por: Andrea Brito
Escrito por: Alfredo Bojórquez


Escribir primero fue una necesidad. Después de estudiar en la Modelo, dejé toda una vida atrás y me mudé a la Ciudad de México por el propedéutico de la Maestría de Letras en la UNAM, pero en el último filtro me rechazaron. La frustración me golpeó la panza tan duro que comencé a escribir obsesivamente en unos cuadernos rojos y negros marca Ideal. Empecé a llenar uno tras otro hasta que llevé el dolor a terapia y me aceptaron en varios posgrados.

La pulsión por autoestudiarme y buscar el sentido fue cediendo al diván hasta que decidí escribir ensayos y ficción para desintoxicarme de la academia, en la que puse una década de energía. Curiosamente, mi alma se rebobinó al comienzo: los pasillos de la Universidad Modelo. Ahí comienza mi primera novela. Antes de la ficción, me refugié en la música, donde encontré mi propia voz y comencé a creer en ella. Lo más difícil de crear es confiar en uno mismo, apostar en lo que queremos comunicar al mundo. Para mí, escribir es más un problema de espejo, de autoapreciación, que del intelecto. Es mucho más difícil escribir literatura que de literatura, dijo Gombrowicz.

La academia y la teoría no enseñan a escribir bien, no tienen herramientas para desarrollar la intuición porque no existen. Con el tiempo, muchos lectores caen en el conservadurismo porque la intelectualidad casi no trabaja con los afectos y la compasión. Pero esto sí sucede en la literatura cuando nos acercamos a ella con cuidado, cuando estudiamos en comunión con el silencio. Leer sólo con la cabeza puede generar resentidos.  La lectura, con el paso de los años, se vuelve un escondite para el escritor frustrado. Escribir es duro, exige procesar cantidades de emociones e información a las que pocos se someten con humildad.

Hay un exceso de palabras en el mundo, una saturación de lenguaje que sólo se combate acomodando palabras en mareas de frases nuevas llenas sargazo y conchitas que lastiman los pies. Es una paradoja, porque, por más que lo intentaron los rusos y el marxismo, la literatura nunca va a ser una ciencia. Se contradice todo el tiempo: hace falta leer para escribir, pero también dejar de leer para empezar a escribir. La literatura es una casa de espejos que nos confunde.

María Zambrano explicó que escribir salva a la palabra de eso que peca la música y el internet: una instantaneidad efímera, una vibración, un ruido que embona en la acústica del contexto y casi nunca se recuerda a detalle. La escritura registra la voz como un gramófono frente a las caras sorprendidas de las damas y los caballeros emperifollados de hace un siglo. Por eso es tan difícil alcanzarla, porque exige meditar.

Francesca Gargallo, en un ensayo que sirve un cafecito con ella, señala que para escribir hay que ser tolerante a la frustración. Sin mi diario, después de ser pateado por la máxima casa de estudios, yo no lo habría logrado. Me agarré a la escritura como a una madera en un naufragio que me desplazó de Cholul a la Ciudad Universitaria. “Escribir es un oficio de sencillez, que requiere de sopa de lentejas y amigos íntimos”, nos recuerda, yo así me hice amigo de mí mismo. Me lamenté entre las páginas blancas que, como arena, suavizaron el tiempo que tomó encallar en la escritura.

Lo más difícil del naufragio es el silencio, el miedo al vacío: la página en blanco. Siempre hay algo de conventual, milenario y rústico, en el literato; platica con los muertos, se consagra a unas ganas de comunicar tan poderosas que construyen una barricada contra el devenir: sólo se escucha el interior, ese oleaje de intuición. En medio de ese silencio emerge el cuerpo de palabras que flota hasta tierra firme. Toda escritura es cementerio, pero no todos están preparados para llevar flores a los muertos y dedicar unas palabras fértiles que le hereden a la siguiente generación los libros exactos para construir con ellos un hogar, una isla de ladrillos y espejos de papel, donde puedan tomar una siesta tranquilos.

Avatar de Desconocido
Escrito por

🏳️‍🌈💜💚🍉 lo personal también es político. comunicóloga, fotógrafa, escritora, diseñadora.

Deja un comentario