La grafía de un tiempo (lectura en mí)

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20 Años Literatura, Alpie, No. Conmemorativo

Ilustración por: Andrea Brito
Escrito por:
Diego Torres Piña

Me han pedido que escriba un texto a propósito de los 20 años de la enseñanza de Literatura en la Universidad Modelo. El primer pensamiento ante la propuesta fue: nada ha llenado tanto la soledad que la Literatura; sin ella y sin la Música, no sé qué sería de mí. En esos pasillos me encontré de nuevo a la lectura y a la escritura, algo tarde, pero galopé para seguir en la carrera. Fueron yo y mis circunstancias.    

Ahora me detengo a pensar: sí, fue difícil. Debí empezar con una disculpa a todxs mis profesorxs por ese desafío de intentar leer la articulación de mis propuestas de lectura en un texto. Y por el doblez de hígado por mis faltas en la redacción. Mi historia con esos cuatro años (más dos años posteriores de maestría) se convirtieron en un desafío frente al lenguaje. Sí, pensar en mi camino por la carrera es pensar mi relación con el lenguaje. 

Mis primeros acercamientos a la escritura, a la lectura, fueron de una tensión negativa, no por el lenguaje en sí mismo, sino por el escenario. Ese dicho: la letra con sangre entra, puede expresar su sentido en mi experiencia. No hay extensión para esta antropología, pero diré: la lectura me provocó mucho temor en cierto momento, miedo a no alcanzar la lectura completa. Trabarse al leer y de nuevo recibir el castigo. Leer en voz alta se convirtió en todo un duelo. Escribir ni se diga. Lxs que alguna vez estuvieron en el aula conmigo sabrán a lo que me refiero. Ese miedo, en el contexto escolar, se fue convirtiendo en vergüenza. No es necesario ahondar en lo cruel que llegamos a ser de niños. Como sea, la lectura se convirtió en un lugar hostil. 

Un temblor se desataba en mí al leer en voz alta; las letras saltaban y el viejo temor a la corrección me acechaba, como la mirada de mis compañerxs. Ese sentimiento hacia el libro, la lectura, sin darme cuenta, alejaron mi interés en ese horizonte. En toda la formación escolar hasta la preparatoria, no leí nada por mi cuenta, salvo para sortear los años en la escuela. Pero me di cuenta de algo, el verdadero desafío estaba en la lectura en voz alta, al ser escuchado. Cuando empecé a leer para mí (como a los 16 años), en silencio, tomaba la grafía de una forma que no alcanzaba en la articulación de sonido. Ese fue el comienzo de jugar al lector, en mi cabeza, en un espacio donde nadie escuchaba y podía estar seguro.

Ese espacio se ensanchó en mi tránsito por la preparatoria. Estudiar arte y humanidades y pasar por el teatro y la música guiaron mi camino a la licenciatura en comunicación… Fueron dos años de esa carrera, dos años para que a un lado me sedujera la literatura. Tener la amistad de Josie y Jonathan fue otro factor importante en esa transición. La poesía, el mejor hilo conductor. 

Un no sé qué (a manera de San Juan) despertó en mí la poesía y es ella la que llevó mi camino a la literatura, ese laberinto que creí no terminar. El corpus se disfruta hasta con La regenta de Alas Clarín… la teoría, la recibida por La trinidad, también. Hasta la crítica, con “el rayo que no cesa”.  Conocí el mundo en ese contexto, entre el desafío de la lectura y la escritura. Ese desafío no hubiera sido lo que fue sin Silvia, Karla, Judith, Virginia, Charlie, Cervera, Lilia, Julián, Juani, Pepe, Cheli, Tomás, Rubén, Sue, y ni hablar de Itza, Ana y Diana, mis compañeras de viaje.    

El espacio de lectura y escritura que me brindó la universidad fue un tiempo que disfruté, pero también fue duro. Las personas dentro de esas aulas realmente aman la literatura, y han sido todas mi Virgilio en ese mundo. Aprendí a jugar al lector y al falso académico con sus lecturas y trabajos escritos. La carrera vale la pena por ellxs, por enseñar a leer con cuidado, y alcanzar claridad en donde apenas vamos mirando sobre toda esa trayectoria humana registrada en la literatura. Después de la universidad el escenario es diferente, me he quedado con la condición de lector, y la de un escritor bastante lento.

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🏳️‍🌈💜💚🍉 lo personal también es político. comunicóloga, fotógrafa, escritora, diseñadora.

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