Dos peldaños o tres…

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20 Años Literatura, Alpie, No. Conmemorativo

Ilustración por: Andrea Brito
Escritor por: Soraya Mejía

Me ha costado mucho trabajo buscarle un inicio a este texto. Sin embargo, revisando los archivos de esta memoria empolvada, la mayoría de los recuerdos que guardo de la universidad descansan en unos peldaños. Las evocaciones rondan aquella pequeña escalinata que enmarca el inicio al área de salones. Proscenio de aproximaciones y desencuentros, puente de ideas, corazones y sonrisas, esa escalerilla fue el refugio de entrañables discursos. 

Desde allí, muchas veces esperábamos a los maestros mientras compartíamos un cigarro o un café; aunque de los tres de mi generación yo era la única fumadora, en varias ocasiones las cuatro generaciones entre el 2003 y 2004 nos congregábamos en ese lugar, y las bocanadas eran múltiples. Desde allí, sentados, viendo el desfile de estudiantes, jóvenes idealistas como nosotros, nuestros oídos se atascaban con las notas musicales que envanecían nuestra pasión por los libros. 

Inclusive los maestros veían en esa gradería la oportunidad de iniciar sus cátedras. Música, películas, historietas; no importaba si eras maestro o alumno, las conversaciones bailaban al mismo ritmo, las clases estaban allí y no necesitábamos un espacio con pintarrón, pero sí un café y cigarros. No importaba en qué escalón estabas sentado, las risas y los discursos alcanzaban al corazón.

Dos peldaños o tres, la memoria juega conmigo, fueron cómplices de aventuras y desamores, guías y puentes hacia amistades, coqueteos, deseos entrañables, fiestas y viajes. Al salir del túnel, esas escalinatas me daban el tono exacto para escribir poemas a escondidas en el auto mientras todos se iban a casa. Marcaban la x del tesoro para descubrir universos y confines desconocidos. 

En mis años de universidad, lo que más aprecio es que los maestros eran amigos; los amigos, cómplices, y todos conspirábamos contra el mundo. Sintiendo la ebullición en nosotros por alejarnos de lo cotidiano y acercarnos a lo extraño, cambiar al mundo con las palabras era una misión en cada clase. Más que subir esas escaleras, descansábamos en ellas para contemplar los deseos, para aterrizar las lecturas, para crear lazos que seguramente aún viven en muchos de nosotros. Allí se construyó gran parte del soundtrack de nuestras vidas. Esta oportunidad de escribir me ha ayudado a armar los recuerdos que hoy vuelven a construir un futuro distinto al de ayer.


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🏳️‍🌈💜💚🍉 lo personal también es político. comunicóloga, fotógrafa, escritora, diseñadora.

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